Google decidió ubicar las solapas de su nuevo navegador Chrome en la misma jerarquía que las ventanas. Un pequeño detalle en la interfaz, pero con gran peso simbólico.
Luego de leer algunos de los miles de comentarios, revisiones y opiniones sobre Google Chrome, y de haberlo usado casi ininterrumpidamente durante tres días, estoy cada vez más convencido de que este lanzamiento representa otro golpe de Google al paradigma Windows. Y lo es, sobre todo, por un detalle de la interfaz que algunos califican como menor, pero que yo considero fundamental.
Si con las Apps (y, en rigor, con todo lo que produce) Google busca independendizar al usuario del escritorio, Chrome completa el círculo quitando del camino al programa mismo, al punto de que hay quienes lo han llamado "el navegador invisible". Es una intención declarada, como puede verse en la historieta con la que lo presentó públicamente, y tiene sentido en el marco de una estrategia que pone todo en la Web.
Hasta aquí, podría decirse con razón que lo que hace Google es precisamente impulsar el procesamiento en la red o cloud computing, y que esto no afecta más a Windows que a otros sistemas. Pero creo que hay un aspecto de la interfaz que es particularmente significativo frente al producto dorado de Microsoft.
Las solapas, o pestañas, o tabs, funcionan en Chrome como procesos separados que pueden operarse de manera independiente. La navegación por solapas existe desde hace tiempo, y la separación de procesos está también presente en Internet Explorer 8. Sin embargo, la ubicación de las solapas en la parte superior de la ventana es una pequeña gran diferencia, visual y funcional, sí, pero sobre todo conceptual.
En Chrome, la ventana (la window, la que da nombre al sistema operativo) es prácticamente irrelevante. Importa el contenido, importa la aplicación web que se está utilizando e importa que todo esto se organiza y administra mediante solapas que pueden disgregarse o agruparse a voluntad, mientras la ventana como metáfora se diluye notablemente. Tanto es así que las solapas mismas invaden el espacio de la barra de título de las ventanas, su área central de identificación y control. El hábito hace al monje, y en este caso la interfaz hace al concepto detrás de Chrome.
¿Es este un paso hacia una nueva forma de sistema operativo? No lo sé, pero claramente la intención parece estar más cerca de eso que de aportar sólo una alternativa más a la oferta de navegadores. Las solapas de Google son a las aplicaciones en línea lo que las ventanas de Microsoft a las aplicaciones de escritorio, y creo que el peso simbólico de esa decisión sobre la interfaz va mucho más allá de lo funcional o técnico.
Lo que dicen las solapas de Chrome
Google decidió ubicar las solapas de su nuevo navegador Chrome en la misma jerarquía que las ventanas. Un pequeño detalle en la interfaz, pero con gran peso simbólico.
Si con las Apps (y, en rigor, con todo lo que produce) Google busca independendizar al usuario del escritorio, Chrome completa el círculo quitando del camino al programa mismo, al punto de que hay quienes lo han llamado "el navegador invisible". Es una intención declarada, como puede verse en la historieta con la que lo presentó públicamente, y tiene sentido en el marco de una estrategia que pone todo en la Web.
Hasta aquí, podría decirse con razón que lo que hace Google es precisamente impulsar el procesamiento en la red o cloud computing, y que esto no afecta más a Windows que a otros sistemas. Pero creo que hay un aspecto de la interfaz que es particularmente significativo frente al producto dorado de Microsoft.
Las solapas, o pestañas, o tabs, funcionan en Chrome como procesos separados que pueden operarse de manera independiente. La navegación por solapas existe desde hace tiempo, y la separación de procesos está también presente en Internet Explorer 8. Sin embargo, la ubicación de las solapas en la parte superior de la ventana es una pequeña gran diferencia, visual y funcional, sí, pero sobre todo conceptual.
¿Es este un paso hacia una nueva forma de sistema operativo? No lo sé, pero claramente la intención parece estar más cerca de eso que de aportar sólo una alternativa más a la oferta de navegadores. Las solapas de Google son a las aplicaciones en línea lo que las ventanas de Microsoft a las aplicaciones de escritorio, y creo que el peso simbólico de esa decisión sobre la interfaz va mucho más allá de lo funcional o técnico.
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