Pruebas con usuarios
Conocimiento científico, estándares dinámicos y pruebas con usuarios
Las disciplinas de nuestro campo de Experiencia de Usuario están sostenidas sobre un elemento central: la investigación de campo con usuarios.

Ahora bien, la investigación de campo con usuarios se realiza en diversos ámbitos, con diferentes alcances y con distinta clase de resultados, de aplicación universal o particular: estudios científicos en un extremo y pruebas con usuarios específicas en el otro.
Nada es usable de modo abstracto, sino que algo es usable por alguien, en un contexto determinado y para un determinado tipo de tareas. Entonces, ¿puede haber resultados de estudios de campo con usuarios que pueden tener aplicación universal?
Todo estudio científico del comportamiento humano brinda información valiosa a nuestro campo profesional. Con diferentes marcos teóricos (algunos, incluso en pugna), distintas metodologías y distintos objetivos, la psicología cognitiva, la neurología, la sociobiología, la sociología, la lingüística, dan una base científica a muchas de las respuestas que necesita nuestro campo profesional. Y los conocimientos de los estudios provenientes de estas discipinas, que se desarrollan a lo largo y ancho del mundo según los cánones académicos respetados por la comunidad científica, se multiplican, crecen, se relacionan, se contradicen, se articulan dinámicamente con el paso del tiempo. Y abonan nuestro campo mediante resultados de aplicación general o de amplio alcance. Además, en el campo de UX se van dando pasos a los fines de consolidar un ámbito académico propio para nuestras prácticas, que gradualmente aportará conocimiento más específico aún.
Una comunidad profesional del campo de la experiencia o la interacción debería estar atenta -cada uno según su especialidad, sus intereses, gustos y motivaciones- a esta producción científica que multiplica nuestro saber sobre el comportamiento humano. Es cierto que en las carreras de grado de las que provenimos muchos de nosotros se estudian cuestiones que tienen que ver con lo que aquí mencionamos; pero es necesario ir un paso más adelante, detrás del conocimiento científico que se está produciendo en la actualidad, para no quedar retrasado en los marcos teóricos del pasado; a la vez que dinámicamente vamos delimitando como comunidad un marco de conocimientos interdisciplinarios que aportan a nuestra tarea.
El conocimiento al que nos referimos es el que abona y sostiene algunos estándares dinámicos que construyen nuestro campo. ¿Acaso necesitamos hacer pruebas con usuarios para conocer de modo general cómo leen las personas? ¿Necesitamos hacer pruebas con usuarios para poder conocer los procesos básicos de percepción? Definitivamente, no. De hecho, sería absurdo intentar replicar en pequeña escala estudios que tienen una complejidad imposible de alcanzar fuera del medio académico.
El conocimiento de los rudimentos de la percepción humana, de los procesos de la cognición, de la forma de funcionamiento del cerebro (al menos, de las distintas corrientes en pugna) son clave para un buen desempeño profesional.
Estar ajenos al medio académico que produce conocimiento es correr el riesgo de ejecutar una práctica sin sustento teórico, o con un sustento teórico endeble. Peor aún, se correo el riesgo de querer alcanzar mediante métodos menos rigurosos, en pruebas de alcance limitado, resultados más ambiciosos de lo que se puede lograr.
Las pruebas con usuarios con el alcance habitual que tienen en proyectos de usabilidad no sirven para sacar conclusiones generales sobre el comportamiento humano; eso sólo se puede lograr en el seno de la comunidad científica. Las pruebas con usuarios habituales en nuestro campo están destinadas a obtener otro tipo de conocimiento: información situacional.
Para ponerlo en un ejemplo: Si uno diseña un periódico no hará pruebas con usuarios para conocer de modo general cómo leen los usuarios ocidentales, o cómo afectan de modo general a la lectura las mayúsculas o las minúsculas, o qué widgets utilizar para las funciones más conocidas y establecidas como estándares; sí en cambio, podrá hacer pruebas con usuarios para estudiar cómo determinado diseño o planteo de interacción (contexto) afecta a determinadas personas (contexto) en el modo particular humano de leer.
En síntesis, las buenas prácticas profesionales requieren de estos dos factores:
1) Aplicación de estándares dinámicos vinculados al comportamiento humano en general, que básicamente son aportados por la comunidad científica a través de las distintas disciplinas (y, en otras ocasiones, por la industria misma, mediante reglas consuetudinarias).
y
2) Aplicación de pruebas con usuarios para conocer cuestiones específicas puestas en contexto.
En el diseño de interfaces y en las pruebas con usuarios no es necesario inventar la rueda o realizar excesivos esfuerzos innecesarios y costosos debido a la falta de atención a esta doble vertiente de estándares dinámicos generales sostenidos sobre el conocimiento científico e información situacional. Por el contrario, las pruebas con usuarios son una práctica que permite ahorrar esfuerzos y costos.
Una mala orientación de estos aspectos descalificaría a nuestro campo profesional.

